Domingo por la noche; las palabras se me caen de los bolsillos y se descuajan contra el parqué, ando despacio hacia el salón y subo la persiana; (la "soledad" se cae y se rompe). Tras la ventana, una ciudad que respira tranquila mientras duerme, descansa Madrid, que yo te cuido. Con una generosa taza de café en mano, alcanzo un cigarrillo y lo enciendo (cae la "valentía" y se hace añicos contra el suelo). El denso aire de la ventana se desliza suave y acogedor por mi cara, como queriendo mimarme...
La imaginación se dispara, y las pensiones contigo se vuelven palacios, cada esquina un reto, y sin que me importe la gente, sonrío contigo. (!Perdona que piense contigo, pero se me cayó la soledad!) Ya se hace de noche por aquí, y las farolas se despiertan. Bajo mi ventana, una chica cruza la calle, y mis ojos me regalan el placer de la duda... no, claro que no eres tú. De repente, tu nombre asoma por el bolsillo de mi pantalón y amaga para saltar al vacío en acto suicida... -"Deja que te coja" Pues hoy no es día para caer, te regalo un beso y te vuelvo a guardar, esta vez algo más cerquita...
