
Días que no giras esquinas, que directamente las cruzas, que no miras. Son días de olvidar a mejor, y pedir un deseo. Y cuando abrazas la puerta del miedo, y él camina contigo, parece que es bueno el calor, que no hay nada mejor... y un deseo, jamás vivirlo contigo.
Y de repente un alto en el camino, un temor por perder una vida, un marcador acelerado, el coche se va, el miedo rasga tus entrañas con cuchillas, aprietas los dientes, el coche vuelca, y mientras el airbag te golpea la cara no quieres pensar, y gritas. Te salpican algunos cristales en la cara y pensando pensando ves a la gente que quieres, tú, tu familia, amigos, y esa chica que te hace volar, y apretando con fuerza el volante solo quieres que se acabe ya...
Y cuando todo ha pasado, algo de sangre gotea del brazo, me es indiferente, el polvo y el olor a aceite me empujan a salir de allí, me quito el cinturón, y subo hacia la ventanilla del copiloto, apoyo mi brazo sobre los cristales y salgo del coche.
En mi cabeza, ideas cruzadas surcan batallas de mentira, y ansia de vivir se apodera de mí, respiro hondo, como un bebé recien nacido, y la impotencia me roba las lagrimas... cojo el móvil y que corra esa llamada al 112, que estoy vivo...