No te disculpes por sangrar libre, las pasadas obsesiones personales siempre tocan madera por el lado derecho, y hay rastros de cometas cayendo libres desde las luminosas calles del barrio de San Andrés. Por los huecos de los edificios se cuelan los gorriones más fuertes, los que aguantan en la ciudad a pesar de la polución, los capitanes de los cielos, los que representan tu esencia.
No has encadenado tus sentimientos dejando que puntadas del pasado vuelvan a darse con hilo y hacerte caso a ti misma te está convirtiendo en algo absolutamente maravilloso, deberías poder tener el privilegio de mirarte a los ojos sin necesidad de un espejo, yo que tú sentiría envidia de mi.
Tengo un plan para ti; ¡Acompáñame a mañana! No hagas maletas, no vistas ni adornes tu cuerpo, démosle un latigazo en las costillas al hoy, para que cabalgue sin parar por los senderos de un país imaginario, que dejemos una estela dorada y que solo los recuerdos más potentes sean capaces de perseguirnos, el resto, que olvide a quién perteneció y encuentre una zanja donde caerse a morir mientras con el último aliento nos ve alejarnos, jadeando a la libertad...
