martes, 24 de noviembre de 2015

NO REPETIRÍA

Esta mañana, subiendo de madrugada por la calle Alcalá, sin darme cuenta, los recuerdos me iban pinchando las ruedas del coche. Las terrazas del lateral, los bares escondidos por Ascao, las esquinas mil veces dobladas, y aquel banco donde una noche de verano estuve sentado cincuenta minutos esperando tu señal, mientras el corazón se me escapaba del pecho.

Aun quedaba esencia en el aire de Madrid de aquella noche en la que me levantaste la piel de los labios nada más verme. Olía aun a la mezcla de pasiones que juntos enredábamos en los semáforos, cuando todavía parábamos en ellos, cuando no controlábamos los sentimientos y nos impulsábamos con emociones.

No repetiría un segundo de vida, si no supiera que el siguiente lo vives conmigo. Ni volveré a ensuciarme las manos con sentimientos, lo que yo haga, que sea porque quiero, que sea porque yo lo controlo, que sea contigo, que no sea la vida quien nos arrastre, que corramos más que ella, y cuando queramos frenar, que también podamos pararnos y mirarnos a los ojos mientras nos adelanta el silencio.

No necesito entender lo que me sucede para saber que tú eres lo que quiero. Igual que tampoco voy a buscar sentido a los días que han pasado sin que tuviera ganas de escribir. Quiero vivir, solo vivir y que todas las mañanas siga sintiendo lo mismo al despertar, que aquel martes valió la pena ser valiente.