A pesar de estar a medio centímetro de huir, aguantaste firme, con inmenso miedo y preparada para soltar las contramedidas para engañarme. Pero te tengo respeto, por eso aguantaste ahí quieta, mirándome desafiante, pues sabes que no había malas intenciones. El sol quemaba, pero era el menor de tus problemas, y yo que te encontré de casualidad, quise guardarme el momento de recordarte. No pareces muy veterana, pero creo que serás de las que cuenten las historias a los novatos en el cuartelillo, tienes madera de lagartijo.
