martes, 6 de mayo de 2014

UN MOSQUITO EN LA OREJA

A pesar de que haya explicación científica para el suceso, que la hay, me irrita el hecho de escucharte cerca de mi oreja cuando intento conciliar el sueño. Ese sueño evasor tan necesario, que me aleja de los problemas del lunes, que calma cuerpo y mente de sensaciones y pensamientos que atormentan la calma. Ese ser despreciable continúa ahí, pasivo ante mis aspavientos; insiste en planear de nuevo otra salvaje intentona de acercarse a mi, como si perforarme para obtener su oro rojo, de un juego común se tratara, como si fuera divertido para ambos. Aún con la ventana abierta, cree que su libertad esta sobre mi almohada, y no ahí fuera en la calle, revoloteando inútilmente con las desequilibradas polillas bajo la luz de la farola que hay bajo mi ventana.