Retos, que nos proponemos, propósitos y buenas praxis para tener un conocimiento mayor de lo que tenemos ahora. Llegar a ser un líder, el diamante en bruto de la sabiduría, la reina del tablero, decenas de títulos enmarcados en madera de roble, colgando de las paredes de un despacho en la quinta planta de un edificio de oficinas. Corbatas, que se compran con el mismo dinero, pero visten trajes diferentes. Cultura que se absorbe con la experiencia y suplanta en ocasiones al papel, que no nos engañemos, acabará mojado.
La conciencia empuja a seguir con el sacrificio, te corroe y hasta te crea un malestar digno de un pecado capital. Difícil de controlar, dura y profunda, pues abandonar un reto nunca fue fácil, mejor reto que sueño, eso descarado. Algo queda, algo he aprendido, experiencia, eso es lo que me queda, lo que importa.
