"La división 94 de infantería estadounidense entró en acción en septiembre de 1944 y durante los siguientes siete meses solo estuvieron 5 días sin enfrentarse al enemigo. Nunca fallaron una misión y nunca cedieron un ápice de terreno. Se les conoció como la pepita de oro de Patton."
Miles de hombres que honrar bajo metros de tierra, que observan los tonos anaranjados del atardecer desde las cruces que ubican su descanso eterno en jardines de mármol infinitos. Cada uno con sus fotos, su historia, sus vidas y las emociones que fluyeron por sus venas, a las cuales nadie jamás podrá ni siquiera acercarse. Guerras que son vidas, y todos somos soldados hasta el último aliento, la última brizna de aire que fluya por nuestro cuerpo.
Allí estuve yo, junto a ti en tu último momento de vida, con tu mano cogida sobre la mía, apretando con infinita fuerza mientras tu cuerpo absorbía el último suspiro antes de apagarse para siempre. Mirándote fijamente, y enorgulleciendo tu vida con mi presencia, con la promesa de honrarte el resto de mi vida. Despidiéndote con la dignidad que mereces, que es eterna, y que nadie, nadie te ha arrebatado jamás. Esa, será mi obligación, conservarla por siempre, y llevar conmigo el pesar de tus últimos momentos, para recordarme a cada instante, que porto la sangre de un luchador, sangre noble y de una buena persona, como fuiste tú.
Abandonarte fue para mi todo un honor, el mayor de mi vida. Significó una emoción indescriptible, una fusión de tu ser con el mío, un traspaso instantáneo de amor, y el saber que sin ti, mi vida jamás habría sido posible. Y sé que supiste que estaba ahí, contigo, aunque no pudieras decírmelo, se que notabas mi presencia, mientas tu cuerpo se apagaba. Sé que estás orgulloso de mi, y que tu fuerza siempre me acompañará, para el resto de mis días. Y que algún día, Dios decidirá cuando, me tocará a mi, luchar contra la muerte, y cuando me gane, que lo hará, solo entonces, nos encontraremos de nuevo, y volveremos a jugar aquella partida que te prometí aquel domingo. Pero aguarda, espérame tranquilo y feliz, porque yo aún me quedo aquí, a luchar por ti. Descansa en paz abuelo.

