lunes, 26 de octubre de 2009

Apunta y dispara...

Noches de Chesterfield corto, aroma fuerte, humo denso y áspero. El tabaco ya no es lo que era, al igual que tus palabras, sinceramente me saben amargas. Aparecen y desaparecen al igual que las luces de un andén cansado de esperar trenes. Labios, que no son los tuyos, ponen parches a mis noches cuando la soledad me pilla desprevenido en la trinchera. Si la guerra se ha acabado ¿Por qué seguimos disparándonos? Es la distancia, o sólo es la negación de asumir que acabó. A la mierda lo de que "el tiempo lo cura todo"...

Hay batallas que no se pierden ni se ganan, sólo mueren, y queda el eco de la insatisfacción esparcido sobre los cuerpos inertes, las balas atravesadas y el frío de las bayonetas mutilado en las mentes de los soldados. Quizá no cometimos errores, no, pero nos ganó el tiempo. Dicen que las grandes guerras se ganan con pequeñas batallas. Estoy dispuesto a volver a disparar, pero no volveré a cavar mi trinchera si no estás dispuesta a pelear conmigo en esta guerra...