miércoles, 2 de septiembre de 2009

Noches de impulsos...

Y un viaje a Madrid por la N-1, sin rumbo fijo, pero en dirección a tus labios. Y me podía el momento de decirte algo que el estómago había anudado a mi pecho. Un cigarrillo calmó el ambiente, y alguna canción conseguía alborotar mi tono de voz. Sin quererlo, miradas (te miraba), sonrisas(me sonreías). Sonrisas...que traicioneras y que putas son, pero derriten a cualquiera. Y la calle parece una odisea si vas conmigo, adoquines que se hacen infinitos, y de fondo, aquel rock&roll, y desbordan violines las ventanas...

Salir del metro, y que me de miedo mirarte. Andar y sentir que como no ponga los pies en la tierra, esta noche sé de uno que aterriza... El roce de tu mano, y mil carcajadas que taladran, juntos y enfrentando una única mirada, calla, calla...Y mientras Tino marca redobles a la batería, el viaje de vuelta crea la magia. El olor de tu tabaco ayuda a mi confusión, y tras dejarme la voz cantando contigo en la cuneta de aquella sucia carretera... Dos besos marcan el final de esta historia, un "vete anda...", con tu sonrisilla, y el hueco sonido de la puerta de tu coche...