miércoles, 25 de febrero de 2009

Si encuentro quien me abrace...

...no dejaré que escape. Adoro esas tardes en las que un paseo, me evade de la realidad, me basta con poco tiempo para recordar, o mejor dicho; recordarte. Ando mientras personas que parecen ser insensibles cruzan las calles, calles deshabitadas, adornadas con una luz tenue de farolas viejas, papeles rotos revoloteando por las esquinas, mientras un frío helado corta la piel, cae la noche, y alguna estrella se arma de valor y brilla en solitario. La ocasión merece un cigarrillo...

He de decirte, que no siempre es grato el sentimiento, pero es real. Un café calma mi nube de sueños, y los reconstruye intentando sacarme a delante, tras la cristalera una ciudad incansable. El café caliente, y en el cenicero, tocitos de sueños...